
Pensaron alguna vez todo lo que cuidaron a sus hijos. Los llevaron en su cuerpo nueve meses yendo al médico, soñandolos, cuidando mucho esas pancitas llenas de vida. Cuando nacieron los protegieron de todo aquello que pudiera hacerles daño, los llevaron al pediatra, les dieron los mejores alimentos, les aplicaron todas las vacunas, se preocuparon muchísimo si estaban enfermos, les buscaron el mejor colegio para que estudien, se pusieron orgullosos de los buenos padres que eran. Sus hijos son lo mejor que les pasó en la vida. Soñaron con su futuro imaginándolos buenas personas. Entonces, no entiendo a aquellos padres que no cuidan a sus hijos en el momento de viajar en auto, llevándolos en brazos en el asiento de adelante, llevándolos sin ninguna seguridad en el asiento trasero, dejándolos sacar sus brazos y hasta sus cabezas por la ventanilla, aún siendo niños muy chiquitos. ¿Pensaron alguna vez que esos chiquitos tiene muchas más posibilidades de morirse en un accidente que si se enferman de meningitis? Las normas de seguridad vial no son una forma que tienen los estados de hacernos multas, son normas que el estado establece para que las personas no formen parte de las terribles estadísticas de muerte e invalidez que generan los accidentes viales. ¿Saben que aunque una mamá sostenga muy fuerte a su hijo mientras viaja sentado sobre ella en el asiento de adelante, todo su amor maternal no le va a servir para evitar que su hijo salga despedido por el parabrisas anunciándole una muerte segura?
Pensémoslo bien, no pongamos en marcha nuestro auto hasta que todos los que viajan en él estén asegurados con sus cinturones de seguridad y sillitas para coche. En poco tiempo se convertirá en un acto reflejo.

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